martes, 25 de enero de 2011

Eones

En vísperas de mi vigesimoquinto cumpleaños me replanteo (¡una año más!) la expectación de celebrar nuestro avance en el tiempo... y, de hecho, es digno de celebrarse que no hayamos sucumbido ante la fatalidad.

Pero, a pesar de achacarme posibles tópicos, no deja de resultarme cuanto menos curiosa la aleatoriedad de que recordemos nuestra vitalidad una vez al año, como algo esporádico. Aunque no solo queda ahí, celebramos la mayoría de acontecimientos de forma anual, se ve que el concepto de aniversario ha calado muy hondo en nuestra tradición.

A pesar de ello (e intentando no emular demasiado al archiconocido ¡Feliz no-cumpleaños!) me gustaría poder reafirmar la excepcionalidad de mi existencia más de una vez al año, aunque sea de forma puramente personal/reflexiva.

¡La verdad es que siempre me ha gustado recordar que estoy vivo… y alegrarme por ello!

domingo, 23 de enero de 2011

Reflexión I

Condenados a ser libres… ¿acaso es posible entender el mundo de otro modo?


¿Quién o qué puede impedirnos el decidir? Incluso cuando nos negamos a ello, pues no decidir, dejarnos llevar por el devenir de los acontecimientos sin tomar pie en ellos, es una decisión en sí misma, decisión de “no decidir” si se quiere llamar así.


En definitiva, condenados a ser libres (¡bendita condena!), pues no hay medio coactivo, por más profundo que sea, que decida por nosotros en última instancia. No hay mayor esclavo que el que se siente como tal y se resigna a ello. Ni siquiera el soldado, increpado por el Estado a luchar contra sus propios valores, se encuentra totalmente coaccionado, pues su conciencia queda, en última instancia, para él, en tanto en cuanto que sus valores son intrínsecos y libremente decididos.


En un mundo cada vez más manipulado, estrangulado y vilipendiado, el individualismo, y si, repito, individualismo, común y desgraciadamente confundido con egoísmo (esa creencia en la cual lo propio es lo mejor e insuperable, esa aberración humana de que somos lo mejor por pura conveniencia propia), se hace más necesario que nunca, pues frente a los valores impuestos no hay mayor lucha/contraposición que los valores libremente propios, valores que creamos y sintamos como más justos, más bellos, en definitiva… más humanos.

miércoles, 19 de enero de 2011

Diálogo

*De acuerdo, te puedes marchar si quieres…

*¿Y qué voy a hacer contigo?

*Eso a mí no me incumbe.

*¿Crees que puedes decidir?

*Tú ya lo has hecho por mí, pero esta vez es la última.

*¿De verdad te intentas resistir?

*Ahora veo lo débil que eres.

*¿Cómo superarás que mi imagen te atormente día y noche?

*Me atormentará mucho más si te quedas, eso lo tengo claro.

*¿Desde cuándo pretendías deshacerte de mí?

*Estoy cansado de que me bloquees a cada paso.

*¿Vas a ser más feliz a caso?

*Voy a ser más yo, con eso me basta.

martes, 18 de enero de 2011

Rutina

Como cada día llego y ya estás aquí. Sentada y concentrada, como cada día. Como cada día no te inmutas ante mi presencia y sigo sin conocer tu rostro, como cada día.


Entonces me siento de espaldas a ti, intento en vano ignorarte entre mis quehaceres diarios. Pero hoy algo es distinto, algo ha cambiado, el tiempo pasa más despacio. Sí, puedo ralentizar el tiempo, puedo ralentizarlo tanto que el movimiento a mi alrededor se vuelve imperceptible.

Me levanto, todo parece congelado, cual escena de cine hollywoodiense. Me acerco a tu rostro, pero no puedo, no vislumbro nada. ¿Qué debo hacer? Y yo que pensaba que por fin te iba a conocer… Pero ya vuelva el tiempo del revés, no te desvelas. ¿Qué puedo saber? Tanto desconozco que semejante pregunta se me torna un abismo, no entiendo por qué justo ahora atraviesa mi cráneo cual relámpago. ¿Qué me está permitido esperar?

¿Qué me está permitido esperar? ¿Qué me está permitido esperar? ¿Cómo se supone que me tengo que tomar esto? ¿Por qué no te muestras sin más? ¿Qué me está permitido esperar?

Quizás no esperar nada… sea esperar demasiado…

martes, 12 de octubre de 2010

Diversión

“Me hace gracia…” ¿Cuántas veces habré usado esa frase en mi vida? Infinidad de veces, y cada vez la uso más. Por ello me han llamado de todo, desde fascista hasta cínico (pasando por despreocupado, inconsciente, intolerante, egoísta y toda una retahíla de bellezas varias). Como argumentos algunos dicen: “Las cosas no son así…”; otros defienden que “hay que implicarse activamente”; incluso unos terceros “apelan a la sensatez, al sentido común” pero yo me pregunto: ¿De dónde sacan su certeza? ¿Acaso no ven ellos también de una forma clara que todo es sumamente falso? Tanto si lo hacen como si no ¿por qué? (Sí, ¿por qué?). Esa pregunta tan antigua y que a tantos escuecen. Esa pregunta que nadie contesta sin reservas y que, a pesar de ello, nadie contempla los actos como irracionales. Todo tiene un porqué al parecer pero nadie quiere/se preocupa/se molesta/se interesa en exponerlo. ¡Ay del que ose decir que no existe ese porqué! Será descalificado (cuanto menos), reprobado, colocado en un sitio preferente de la lista negra de turno. ¡Qué gracia me hace todo eso! (Si me preguntan por qué, quizás todo sea algo irracional, quizás) pero lo importante es que infinidad de cosas cotidianas (y no tanto) me seguirán haciendo gracia, mis motivos tendré la inmensa mayoría de las veces y otras, pues eso, actúo como ser irracional.

En fin, quizás tengan razón, quizás soy un cínico. ¿Por qué? No lo sé.